“Somos sobrevivientes” – Gaby Goldman

Gaby Goldman, nuestro varias veces ganador de Premios Hugo, músico, compositor, arreglador y director musical nos comparte su visión del momento actual del género y su experiencia de trabajo en España.

Tuve la oportunidad de dirigir musicalmente “Billy Elliot” en Madrid. Es de esos espectáculos tan deseados por su música, dramaturgia, coreografía y sobretodo por su mirada tan moderna y conceptual del teatro musical.
Yo me he declarado fan de Elton John allá por los 80´s (comienzo de mi adolescencia) y tener la posibilidad de dirigir su música me pareció un regalo más que un trabajo.


Las diferencias en torno a la gestión y proceso de creación de un musical entre ciudades como Madrid y Buenos Aires, siendo que son dos economías tan distintas, son diferencias no solo financieras sino culturales.
Madrid se está convirtiendo en la tercera capital del teatro musical en Europa. Y la primer capital de teatro musical de habla hispana.
Eso, en parte, se debe a que la gente va masivamente al teatro. Y ver teatro en Madrid se ha convertido en una de sus atracciones turísticas.


Producir teatro musical es muy caro.
Las necesidades técnicas que requiere son costos muy elevados en comparación al teatro de texto (Diseño de sonido, compra de derechos, alquiler de partituras, sistema de sonido, micrófonos con cápsulas costosas, amplificación de orquesta, sueldos a técnicos, músicos etc…).

Dicho lo anterior, sostengo que la forma de abordar un montaje artístico… es exactamente lo mismo en ambas ciudades.

 

Mi trabajo en España
El proceso comienza con la supervisión de la adaptación de las canciones y los textos que van sobre la música (Un trabajo que he disfrutado de la mano del director y adaptador de la versión española DAVID SERRANO). Enseñarle al director la estructura musical, los underscore (música instrumental incidental que va sobre los textos), la música que sirve como cambios de escenografía, etc…
Luego viene la programación de los sonidos en los teclados, acortar o alargar algunas partituras orquestales para que sean funcionales a la técnica del show. Cada teatro tiene una especialidad distinta y la puesta en escena se debe acomodar a ella.
Siete meses previos a los ensayos se hizo un exhaustivo casting en “Billy Eliott” para buscar el elenco adulto. Y un año y medio antes del comienzo de los ensayos la productora ha convocado un casting de 200 niños que tuvieran aptitudes y condiciones para la obra.
“Billy Elliot” tiene 60 niños contratados (formados durante un año y medio en danza clásica, tap, actuación, acrobacia y canto). Por un tema de leyes de minoridad se necesitan 5 elencos. Cada función requiere 12 niños. Si bien hay una directora vocal para formarlos técnicamente, mi trabajo como director fue enseñarles la música y la estructura sonora del show.
Luego trabajar con el elenco adulto enseñando la métrica exacta de las canciones, los coros, los matices e intenciones. Trabajar con los reemplazos, covers y alternantes.
Luego los ensayos orquestales, el trabajo con el diseñador de sonido, los ensayos generales y comenzar con las previas.
La  situacion aqui
Buenos Aires tiene un instinto de supervivencia descomunal. Hay tantas ganas de expresarse que prima más el amor por el arte y la vocación que el resultado económico. Nosotros los argentinos logramos resultados magníficos. Artísticamente tenemos mucho para contar. El tema es que en muy pocos casos logramos vivir del género del teatro musical. Y para generar contenido propio yo considero que es necesario ensayar y probar mucho más tiempo que el que tenemos cuando surge un emprendimiento (y lo entiendo porque en el 90% de los casos no dan los números). Pero si tenemos que mirar a NY o a West End, ellos, por ser industria, preparan los espectáculos durante mucho tiempo antes de comenzar los ensayos formales. Somos Sobrevivientes.

Gaby Goldman